¿La mejor manera de combatir los insectos? ¡Comiéndolos!

Pizza con insectos

Pizza con insectos de Alejandro Ruíz

“Los insectos son una plaga, la mejor manera de combatirlos es comérselos” así se expresó sobre esta tendencia gastronómica el cocinero mexicano Alejandro Ruíz en San Sebastián Gastronómica. Fuera de México, algunos países de Asia o la selva amazónica, comer insectos resulta cuando menos repugnante por lo que esta inusual pizza sirvió para volver a la siempre divertida discusión sobre si estos bichos se convertirán en nuestra salvación en el futuro y especialmente, sobre si de tanta vuelta de tuercas que le damos a las novedades algún día sea posible que se pongan de moda.  Yo he comido algunos en México precisamente y gustan porque saben a fritura pero poco más, al menos a mi se me complica extraerle algún “potencial gastronómico”. No obstante, una pizza así resulta muy rompedora en un congreso de alta gastronomía. Una pena que la ponencia de este cocinero oaxaqueño se haya centrado en estos bichos, el efectismo es lo que tiene, el mismo que me ha hecho extraer esta foto de mi galería…

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Minabo, doble sentidos…

Mi última revelación gastronómica durante la pasada feria de San Sebastián fue en el avión de vuelta a Madrid, ya hubiese querido pagar para tener tan importantes compañeros de vuelo, nada menos que Gastón Acurio, Pedro Miguel Schaffino y mi recién estrenado ídolo, Mitsuharu Tsumura quién me invitó a llamarle como lo hacen sus amigos, “Micha”. Tratar de entablar un comversación mientras toca desvestirse para los controlores no resulta nada sencillo pero ese transcurso nos bastó para compartir de un mundo que nos fascina, el de los sabores Nikkei. Yo que tengo la suerte de tener amigos, de diferentes orígenes, interpretando los sabores japoneses por el mundo, me alegró saber que justamente Nikkei hace referencia a ellos y que si bien es una palabra nacida en Perú por la importancia de la inmigración nipona a ese país, según Micha podemos hablar de “Nikkei venezolano”, “Nikkei mexicano”, “Nikkei español”… pues es una forma de explicar la aproximación que hace un no japonés a estos sabores y deja tácito la permeabilidad de la coquinaria de las manos que los ejecutan.

#Yoconfieso que cuando salgo a comer japonés me solía gustar precisamente lo más apegado a los orígenes pero gracias a las ingeniosas propuestas que han aparecido en la escena española ahora he desviado mi atención a propuestas centradas en la fusión, lo que me ha permitido hacer un paralelismo con las primeras aproximaciones que tuve hacia esta comida, recuerdo con cariño los makis con frutas de latinoamérica y con ese aguacate cremoso siempre sirviendo de puente entre los sabores y pues con estas ideas en la cabeza me acerqué hasta el Minabo, uno de los más veteranos en estas lides, que se jacta de fusión con mexicano especialmente pero al que se le siente el paso de personal venezolano, panameño, chino y más recientemente, colombiano y tagalo, de hecho, tienen a una “sushiwoman” filipina.

¿La primera prueba de esta mezcolanza?  El plato estrella, el más vendido, este Salmón Tower o un par de hojas de wonton frito sobre el que se sirve una ensalada con salmón, tomate, pepinos, masago y una mayonesa ligera. Es uno de los platos más pedidos y no extraña pues hace un par de guiños claves para que los paladares occidentales se dejen llevar más fácilmente: la crocancia y la palateabilidad.

Salmón Tower

A Minabo estuve tentada a ir desde que conocí a Nacho Charrabe, ahora socio del Bla bla Bla y quien junto a Santiago Segura fue de los primeros en aventurarse en este tipo de gastronomía con la apertura del Minabo hace una década, de él escuché los primeros pasos de este reducto en el que Nacho me juró que llegó a tener filas permanentes para entrar. De él supe que uno de sus primeros sushiman se lo trajo de la Caracas de los noventa, de las más rutilantes capitales latinoamericanas en ese momento y que -cómo no- tuvo al sushi como parte de su esplendor. Gracias a esto puedo entender platos como este “Canuto” con salmón y crujiente en el que si algo destaca es su salsa con esos dejos de mayonesa occidental y miso. Además la forma de comerlo recuerda a la manera como se lleva a la boca un taco, un perro caliente o cualquier plato “urbano” de américalatina.

Canuto Lulu

Luego confieso que me cautivó este plato, dos vieras braseada que sacaban pecho posadas sobre una mayonesa con masago y rodeadas de la llamada “salsa de anguilas”, un poco de falsas huevas, un abanico de aguacate y  un poco de wakame para decorar. Recomiendo degustarlo relajadamente, lindo plato, mejor presentación.

Vieras braseadas

Otro de los platos mejor conseguidos a mi juicio es este Atún “a la 69″, una pieza vuelta y vuelta con pimienta sobre una base de mache y salsa de aceite de semillas de uva y sésamo. Yo que caí a la moda del aceite de semillas de uva tengo que decir que hasta que no lo probé en este plato no entendí los matices que podía dar, a ver si para la próxima degustación japo que haga me atrevo y dejo de echármelo en el pelo. La salsa sobre la que descansan estas lonjas de atún me recuerda a la de los anticuchos y especialmente a los atrevimiento de Luis Alberto Arévalo en su Nikkei225.

Atún 69

Y restaurante de influencia japo que se precie tiene que tener un plato con pez mantequilla, el más de moda de todos los géneros marinos, aquí lo han conseguido engalanar gracias a una salsa de jalapeños tan rica que confieso que me obligó a inclinar el plato para no dejar ni una gota en el plato. Parte del secreto de MiNabo radica en sus salsas, justamente de lo que más “carece” la comida japonesa en su viaje a esta parte del mundo, precisamente el punto en el que suele enfocarse la vuelta de tuerca de esa gastronomía en occidente.

Blanco jalapeño

Después están los conos, otra de las licencias comunes que parece diseñada para complacer los estómago de por estos lares, más golosos que los de los japoneses y con más espacio disponible. Grandes, contundentes y lleno de sorpresas, así son los de Minabo y -cómo no- están muy ricos.

Cono Dinamita

Y por si queda un huequito de esos que suelen quedar cuando se va a comer japonés, por lo breve de algunas porciones, estos niguiris siempre caen bien, este de anguila caliente está delicioso.

Niguiri de anguila

Y para los que no tengan reservas con el surimi, pues este…

Niguiri de surimi

Para terminar, nada mejor que una larga conversa acompañada de una bola de helado de matcha.

Helado de matcha

Minabo debo decir, también es su atención, algo cada vez más clave, al menos para la gente que cree en la experiencia completa de ir a comer, yo que gracias a molestias estomacales que arrastro desde hace una década, siento que una buena atención es parte de la energía que necesito para que mi digestión sea plena, y en Minabo tuve la suerte, el honor de compartir una sobremesa que se extendió gracias a la decena de historias que tienen Adolfo Reyes y Reynel Leyva, encargados del alma de este lugar, ambos comenzaron en este reducto desde su primer año como empleados hasta reinventarse en empresarios y socios (Santigo Segura y Marcela Ciacci siguen en la sociedad) .

 

Adolfo Reyes y Reynel Leyva

Han vivido intensas etapa de la restauración madrileña, en una calle que se la trae, la Calle Caracas y están preparados para que vuelvan los tiempos de éxito rutilante (aunque celebran casa llena con frecuencia). Reyes está metido en la cocina, tratando de conseguir día a día la alquimia de salsas como la teriyaki que basta con que se pase unos segundos en el fuego para tener que tirarla entera, también es el mismo que prueba y prueba combinaciones que consigue mezclando ingredientes de su Colombia natal con los sabores de oriente hasta directamente de un estante de un supermercado en algún lugar del mundo. “A veces nos enamoramos de una salsa y compramos en grandes cantidades pensando en un plato nuevo aunque nos pasas que no conseguimos dar con el sabor que mejor le va y allí se queda, a la espera”.

Reynel es el maestro de ceremonias, es la persona con ese acento amable y dulzón (caleño para más señas) que agrada cuando se llega. Se mueve como por el aire en pleno servicio y es el que va por el mundo cazando tendencias por ejemplo, la increíble vajilla con la que cuentan, los manteles individuales con flores reales atrapadas en resina y detalles como este posa hashis muuuuy sexy…

Detalles en Minabo

Este par es el que crea la magia en cada nuevo servicio, se divierten sabiendo que con frecuencia saben que están atendiendo a algún personaje famoso y hasta que pasan algunos días no dan con su nombre. Reynel recuerda una vez en sus comienzos como camarero le derramó una salsa a un cliente sobre su traje, “lo mandé al tinte y me di cuenta que se trataba de un Roberto Verino y cuando se lo devolví al cliente me di cuenta que se trataba del mismísimo Roberto Verino, quien por cierto se tomó de buena manera el percance”.

También saben que a veces Javier Bardem escoge la penumbra de su salón del final para dejar de lado su oscarizada estela, que Ana Torroja, una sushera confesa, se pasa con frecuencia por su “box” para llevar, uno de los fuertes de este local.  Lo que me impresionó más gratamente fue ese interés por mejorar, impresiona cómo les apasiona estar al filo de las tendencias y especialmente las ganas de complacer y entender a la clientela que los acompaña desde sus comienzos y la que se deja caer de vez en cuando.

Confieso que me gustó mucho Minabo, es de esas comidas que consienten el paladar y el alma por menos de 30 euros. Y no soy famosa pero después de esa conversa seguro que a mi sí que me reconocerán cuando vuelva a Minabo.

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Caprice de Dieux, porque Dios también tiene caprichos

Es un queso entre brie y camembert que despista los sentidos, depende de donde se conserve si al aire libre o en el congelador se muestra diferente, incluso influye el tiempo pasado desde que se le metió el cuchillo, es impredecible, caprichoso y muy rico y en cuanto al sabor, le hace honor a su nombre Caprice De Dieux. Es un invento que data de los años 50 y se comercializa en España desde los 70, un clásico en toda regla que ha conseguido recordar su presencia en la mente de los consumidores al volver al mercado de toda la vida, en este caso en el “recreado” en el Mercado de San Antón.


La puesta de escena, a la que llegué gracias a la súper agente comunicacional que siempre se acuerda de mí María Gamero (Influenzia), tuvo de anfitrionas a dos maniquíes vestidas para la ocasión con los atuendos que nos llevan a fantasear con el ambiente que parió Francia en los 50 y del que siguen echando mano para su posicionamiento en el mundo. La París en la que la Bohemia se mezclaba con el glamour y que si dejó algo sentado para siempre fue eso de “savoir fare” o la facilidad para disfrutar de la vida impresa en el ADN de ese gentilicio.

Y muy en esa línea estuvieron las creaciones creadas para la ocasión del Sr.Bonet. Un helado con crema de queso, un macarron “color pitufo”, un emparedado, una oreo de pasta de aceitunas y un palito de hojaldre, todos completados con el producto en cuestión. Curiosamente, si algo fascinó fue el emparedado pues mostró cómo se comporta el queso cuando se derrite.


Chic Gourmet así llamaron a la puesta de escena, un espacio efímero que alarga su presencia gracias a la exposición de fotografías de Paco Peregrín, uno de los fotógrafos de moda más prestigiosos de este país y cuyo fichaje pronuncia la vinculación tan natural y tan acertada del mundo gourmet con el de la moda.
Detalles de los atuendos…

El queso, que por sí solo engalana una mesa y puede que se convierta en un aliado ideal para los aperitivos de navidad.
La presentación de las pequeñas travesuras de SrBonet,  muy intensas en cuanto a sabor y color, lo mejor es que sirvieron también para sorprender a los visitantes del mercado.

Interesante propuesta en la que se vinculó una vez más la moda y la gastronomía, una puesta en escena curiosa y divertida, da gusto ser sorprendido por estos “relanzamientos” cuando se va al mercado.

Los invito a curiosear el microsite creado para la ocasión: www.caprichechicgourmet.es especialmente si creen que necesitan ideas para crear algunas recetas con este queso, yo la verdad es que no me pongo muy creativa, me gusta meterle el cuchillo y dejarlo que se deslice caprichosamente…ñam.

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La navidad en la Taberna del Alabardero

¿Una torriija en navidad? Yes we can! Y de las mejores opciones del patio es la que finaliza con gloria el menú de por estas fechas de la Taberna del Alarbardero, uno de los reductos con más salero de Madrid, el mismo que un lunes por la noche da fe de que esta ciudad tiene un ritmo que ya le pueden envidiar grandes capitales del mundo. La torrija hecha con pan de brioche, caramelizada en mantequilla (en lugar de frita) con una bola de helado de vainilla que la corona es una buena excusa para darse una vuelta por la coquinaria que ofrece este reducto que nunca decepciona, además, si se trata de ser anfitrión hay pocos puntos tan “cañís” en esta zona, (aunque también da paso a clásicos gastronómicos de toda España) siempre con el Palacio Real como testigo.  La torrija…

Torrija típica Alarbadero

También es un lugar ideal para liberarse de cualquier prurito y por ejemplo, apostar por unos caracoles. La textura poco amigable que muchos tenemos en nuestra imaginación o en el recuerdo, no tiene nada que ver con la interpretación que hacen en este lugar y además, cabe decir, tienen ese punto de “gustoso” que a los más veteranos les recuerda tardes en Sevilla con una caña y un vaso alargado lleno de estos animalitos. Aunque aquí los guisan “a la Cántabra” con una salsa con pimiento, jamón, nuez, chorizo y sobre todo, mucha sazón. Se conocen como El Esteru haciendo referencia al personaje del leñador, habitual en las navidades del norte pero si no se acuerdan del nombre, los pueden pedir como Caracoles a la montañesa, muy, muy ricos.

Caraoles a la Cántabra

También en esta taberna -que si algo de puede jactar es de poseer el encanto de sus casi 40 años dando de comer- se puede apostar por un ravioli de txanguro sobre una crema fina de guisantes de cristal, coronada con huevas. Uno de los platos que más blanco deja la vaijlla, delicioso.

Ravioli rellena de Txanguro sobre una crema de guisantes cristal

Interior…

Relleno de Txanguro

Y para los que no conocen estos guisantes cristal les dejo una muestra.

Guisante cristal

Y no hay navidad sin Capón mejor si es este escabechado relleno de boletus, dátiles y castañas caramelizadas.

 

Capón relleno

Otro de los platos que no dejan indiferente es este parmentier de coliflor templaba que sirve para acompañar y semi cocer una ostra finísima que consigue su armonía junto a un “falso carbón” (que nos es el mismo que a veces nos trae por equivocación los reyes) este es un bizcocho hecho gracias a una mezcla salida de un sifón y que se “hornea” en microondas y que en segundos permite una esponjosidad y una textura especialmente etérea. El cocinero Roberto Hierro, nada menos que Mejor Cocinero del año (2005-2007) además se permite impregnarle un toque de glamour a este plato con una perla compuesta por una esferificación de limón y cubierta con polvo de oro, que al romperse le da al marisco ese toque cítrico que le va muy bien.

Parmentier de colifor con ostra y falso carbón

Pero si de algo no nos podremos escapar es de esas calorías contundentes que falta que hacen para contrarrestar el frío castizo. Por eso el cochinillo, especialmente el que nos sirven aquí es de lo más terapéutico por estos días, aquí además de cuece a través de la técnica del vacío y se confita a 180 grados por unas cuantas horas, luego, se marca un poco y listo para posarse sobre esta ensalada de lombarda con orejones, un matrimonio feliz y perfecto.

Cochinillo con ensalada de lombarda y orejones

Por 45  euros (más IVA) en esta taberna se puede probar un menú que incluye como aperitivos  los mentados Caracoles y la Zurrucutuna, (en cristiano: una sopa de bacalao). De primeros se puede escoger entre las Ostras con parmentier o una Ensalada de langostinos a la plancha con tartare de aguacate vieras y mahonesa de mango o un Carpaccio de venado con castañas cocidas, idizábal y vinagreta de trufa, otra de las opciones es el Cardo con las alcachofas con almejas a la marinera. Los segundos también sorprenden pues van desde la Pechuga de pavo relleno de hongos y dátiles, pasando por el Lomo de cordero asado,  los Lomitos de merluza rellena de Txangurro, o el Bacalao al ajo arriero con gambas.

En el apartado de los postres se luce la degustación de Los Tres Reyes, el souflé de chocolate, la compota de navidad y mi querida torrija “típica Alabardero” que por sí sola hace que valga acercarse a la llamada “casa madre” de los restaurantes que componen el exitoso Grupo Lezama.  Una torrija misteriosa, que parece nadar en tofee, un regalo para el paladar o la mejor manera de desearle a nuestra propia humanidad: ¡feliz navidad!

Por cierto, también le puede decir ¡Feliz Año! gracias al menú del 31 que por 100 euros más Iva se pasea por clásicos como la terrina de foie, el solomillo de buey al posrto o la merluza en salsa verde. El vino: Creu de Lavit y Valdubón Rsva, y por supuesto, también permite que ¡ruede el champagne!

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Tapas verticales en La Boquería (Barcelona)

Tapas "pret a porter" en La Boqueria

Que no se diga que los catalanes no sabe de “marketing gastronómico”, el mercado de La Boquería como la mayoría de su estilo poco a poco deja el comercio de bienes por los “corners” dedicado a complacer a los paladares de los turistas y ¿qué mejor manera que una brocheta de buñuelo de bacalao lista para llevar? así podrán seguir sus camino apretujado por el mercado mientras engullen uno de los clásicos de la cocina catalana. Me llamó la atención y lo celebro aunque no suelo apostar por las frituras al menos que estén recién hechas, pero para los indecisos hay degustación gratuita de mini buñuelos y reconozco, que aún frío sirven correctamente para “matar el hambre”. También hay corner de bocadillo de jamón (más osado) y seguro que alguno más.  Una buena idea y sin duda, una manera de emprender en vertical.

 

Tostas de jamón en formato piruleta en La Boquería

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El revival del Carajillo

Antes de que apareciera el Red Bull, España ya llevaba décadas brindándole al mundo el carajillo, una bebida para animarse, para despertarse, para calentarse, para digerir mejor una comida copiosa y en mi caso, para compartir un momento con mis suegros. Lo mejor es que este maravilloso invento experimenta un revival gracias a la marca de brandy Magno que ha considerado que ya era hora de que esta bebida volviera a estar en boca de todos.

Una tarde lluviosa o un día de invierno duro se lleva mejor si hay un carajillo de por medio y en función de disfrutarlo con las proporciones justas la marca no sólo nos ha brindado una clase magistral sino que además nos ha regalado los utensilios necesarios y además, nos reveló la receta, esta última me animo a compartirla para que este gran aporte se diluya pero sólo en boca.

Carajillo by Magno

 

Receta para el Carajillo Magno

Ingredientes:

Tres granos de café

Azúcar moreno

Canela en rama

Hilos de corteza de limón

Un chorrito de Brandy Magno

Buen café expresso

Instrucciones: Poner en una taza el azúcar, un chorrito de Magno, los granos de café y la corteza de limón. Calentar la mezcla y flambear. A continuación añadir un buen café expresso y decorar con una ramita de canela e hilos de corteza de limón.

Queda riquísimo y lo mejor es el “coraje” que imprime, y si a alguien aún le quedan dudas les recomiendo el video que hizo la agencia que tuvo el detalle de invitarnos a esta degustación: The Bridge, seguro que será divertido replicarlo en casa.

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La Fábrica de los Sueños, obligados a soñar.

Un día en que la reunión con un amigo y socio lo transforma todo, aunque curiosamente nada tuvo que ver con el asunto laboral, (en ese terreno todo fluye y nos sentimos afortunados de entendernos) lo que cambió el ritmo de la reunión y el resto de mi día fue su mirada, tiene la tristeza inoculada y sin esperanzas de que se le salga del cuerpo, su papá ha sido deshauciado y él espera todo menos un milagro. Y yo que soy imprudente por naturaleza y pregunto más de la cuenta atiné a decirle “pues toca creer en los milagros”.

Esa misma noche gracias a las súper agente de comunicación María Gamero de InfluenZia tuve la suerte de visitar la Fábrica de los Sueños una iniciativa de Lotería del Estado que propone una puesta de escena con grandes actores quienes fungen de guías en un divertido recorrido alrededor de los sueños.  Hasta la calle Cervantes 42 en Madrid nos fuimos un grupo de bloggers (un tinglao que ya quisiera contarlos entres mis amigos por lo majos y proactivos que son) y si bien tengo varios días deseando algo con mucha fuerza (ya os contaré) cuando nos tocó soñar lo que más deseé fue poder borrarle la tristeza a ese amigo. ¡La buena salud cuan importante es y cuánto nos importa cuando no la tenemos!

La Fábrica de los Sueños es una oportunidad para soñar por supuesto pero también para recordar que hay cosas maravillosas que tenemos y que no hizo falta soñarlas ni desearlas con fuerza. Les recomiendo el recorrido altamente, además es gratuito (hasta el 21 de diciembre) entre semana el horario se extiende hasta las 20:00 y los fines de semana hasta las 21:30, mejor si lo pueden hacer acompañados, ojalá con niños, también les recomiendo soñar con la vida que llevan, en mi caso fue divertido… “sueño con poder tener un blog sobre gastronomía y compartir todo lo que me gusta esta área…” un excelente ejercicio que reconcilia con lo que tenemos y si hay que soñar ¿por qué no en función de la felicidad de otros?

 

Bombo de los sueños (imagen cortesía de Influenzia)

 

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Carrasco Guijuelo le saca los colores y sabores a un jamón

Nunca más se engulle de la misma manera una loncha de este manjar después de un encuentro con el jamonero Francisco Carrasco, el mismo que ha entendido que a la pieza le viene bien dividirla en tres zonas en función de poder extraerle los más disímiles matices porque, a su juicio, no sabe igual ni admite el mismo maridaje la maza, la cadera o la contramaza.

Por eso, este conocedor, propone la cata por zonas lo que permite detenerse y explorar sobre nuevos que se potencian con el jeréz, la champagne o un determinado vino. Cada zona además exige una destreza especial del cortador y a veces amerita un cambio de cuchillo. Es en definitiva un mundo al que aún se le puede dar una vuelta de tuerca porque no sabe igual una pieza descubierta en verano que en invierno. Lo que sí hay que saber, nos ha dicho, que al menos 70 por ciento de los significa un jamón es materia prima con lo cual bien sienta detenerse en el tema de las razas pues un buen animal produce un buen jamón, nunca al revés.

Para esta clase contamos con Ignacio Alonso López, un maestro cortador que dejó sentado la importancia de un corte preciso, limpio y que quede la loncha muy fina especialmente en las zonas con mayor grasa pues ¿a quien no le gusta que se le derrita en la boca?Carrasco GuijueloComenzamos por la maza una zona que según reza las “notas de cata” es dulce con unas notas leves de sal y retrogusto largo y usualmente con tendencia untuosa, es la parte que se come al principio y es la que invita a repetir.

Parte de la gracia de la cata era la posibilidad de poder combinara cada zona del jamón con algún vino diferente al clásico fino de jerez (de las mejores parejas que se dan en el espectro gastronómico) por eso las copas estuvieron servidas desde el principio y cada loncha era una buena ocasión para adentrarnos en las posibilidades de nuevas armonías. No obstante, en mi caso, me costó desvincularme del fino especialmente de este que estaba muy bueno.

La Panesa, fino

También hubo tintos, en este caso un Morgón francés delicioso que a mi juicio le iba muy bien a la contramaza pues esta es la parte de sabor más intenso y persistente, sus notas de catas hacen referencia a su ligera astringencia y a sus toques de avellana, olor de madera, hierba de monte bajo y ciruela pasa.

Morgón, Domaine J Chamonard

Morgón, Domaine J Chamonard

Por los blancos sacó pecho este 100 por ciento “albarín” -que no albariño- leonés que se puede jactar de sus 90 puntos parker. Muy delicioso y que yo me divertí tomando con la cadera la parte de sabor más suave y en el que descata sus toques a nueces y a hierbas aromáticas. El albarín me pareció que le iba bien a las notas de nuez moscada, clavo y canela con retazos de trigo y lavanda que Francisco nos invitaba a identificar en esta zona.

Pricum Albarín

Y para los que confíen en el matrimonio con champagne estaba este André Clouet con fama de “oxidativo” cuya propiedad es valorada en el caso de una cata tan extensa e incisiva como esta.

André Clouet

André Clouet

Entre medias aprendimos mucho de este industria, tener a Francisco llevando la cata fue una fortuna y si, aceptamos su invitación a ver el proceso de secado de este animal y hablando de la sal, Francisco nos aclaró que cada jamón de este país se seca con la sal de proximidad, la que ha tenido más cerca y pues aún no se ha estudiado lo suficiente si este detalle marque características diferentes para cada pieza.  En el caso de sus jamones la sal viene de las Salinas de Cádiz en Torrevieja.

Otra de los asuntos que nos comentó Francisco fue el tema del infiltrado que al menos en las clases de corte de jamón a las que yo había asistidio antes, había sido un parámetro para indicar la calidad de un jamón lo que a juicio de Francisco, no tiene nada que ver, pues un porcentaje de infiltración alto no es necesariamente sinónimo de calidad, este factor habla de la raza, de la genética pero no marca per se el sabor de un buen jamón.

También hablamos de las razas, la de cerdo blanco es la que usualmente se usa para el jamón serrano y los que se conoce como “cerdo ibérico” corresponde usualmente a la las razas de “entrepelao” y “lampiño”

Por cierto lo de “pata negra” también su mito pues tampoco es necesariamente sinónimo de calidad, de hecho puede que el mejor de los cerdo termine siendo albino así que ya se pueden ahorrar algunos restauradores el marcador para pintar la pata.

También probamos los tacos, que no sólo sirven para darle sazón a un guiso pues además se pueden degustar en un aperitivo y estos dan mucho juego para combinar en alguna tapa, para engrasar el cuchillo y pues estos especialmente estaban deliciosos.

Y si de servirlo se trata aquí el resultado de nuestro maestro jamonero listo para colocar sobre nuestra mesa…

De más está decir que fue un placer, ya quiero replicar esta experiencia para los mortales comunes, el amontillado le va mejor a la babilla dice Francisco, yo creo que cada mortal merece buscar su mejor armonía, así que ojalá, podamos compartir con más gente esto de “estudiar” un jamón tan a profundidad. tengo una misión…continuará.

Por cierto, que García Guijuelo ha entendido el valor de un buen corte y ha sacado al mercado un jamón completamente cortado y cuyas partes empacadas al vacio vienen en una caja perfecta para “take away”. Yo, que me voy a pasar la navidad en familia en la nieve me ha parecido una excelente idea, se lo dejo por si alguno le da pereza el tema del corte pero que no obstante, lo valora y reconoce en cuanto radica en este factor el sabor de un buen jamón.

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Un planeta comestible

Tapa "Planeta Marte" del Café del National Geographic

En uno de los lugares más subestimados de Madrid, el café de National Geographic un paraíso para viajeros, turistas y todo amante de esa filosofía de”safari urbano”, con una ubicación privilegiada: nada menos que en el tramo que permite ver cómo la Gran Vía le da paso a la Plaza España, se puede comer esta maravilla que brilla por sí sola como lo hacen algunos planetas, lleva el nombre de Marte y es de la autoría de Miguel Espinosa quien se puede jactar de que haberse alzado con el primer premio de La Tapa de Madrid.

Una pena que no pueda brillar más, al mediodía imposible pedirla pues sólo dan de comer de menú y pedir esta u otra tapa resulta un escándalo. Aún así nada eclipsa a este buñuelo colombiano que en su interior alberga un mezcla de setas que -cómo no- se potencian cuando el huevo a medio cocer se le interpone, la instalación también propone un juego interesante para el paladar cuando se combina con la reducción de vino que lo ¿sostiene?

Una prueba de las posibilidades del universo y especialmente, de la luz que aparece de cuando en cuando en el medio de tanta oscuridad.

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Helena Rizzo en San Sebastián Gastronomika

Helena Rizzo, cocinera brasilera (foto cortesía SSG)

Helena Rizzo la misma que fascina desde el minuto uno con su belleza y su cadencia, la que dejó al Celler de Can Roca sin uno de sus jefe de cocina, pues conquistó a Daniel Redondo quien ahora cuece en su hermoso comedero en Sao Paulo un espacio con  toques rústicos y lujo con el nombre de Maní que en Brasil desconozco qué siginifica pero en Venezuela es la manera como llamamos al Cacachuete.

Rizzo venciendo su nerviosismo, hecho curioso pues antes de colgarse el mandil hacia lo propio en las pasarelas, contó que más que técnicas de su paso por España (tres años estuvo por estos lares) se jacta de: “haberse contaminado por el entusiasmo con el que se vive la cocina aquí”. Esta paolista descendiente de inglés, astrohúngaro e italianos en primer lugar hizo énfasis en su respeto y homenaje al entorno; “cuando se está en un lugar como Brasil hay que prestar atención para preservarlo”.

Y en Sao Paulo esta cocinera se permite, entre otras cosas, explorar la conjunción de los sabores de la amazonia que llegan a la urbe y de los sellos de la herencia nipona, recordamos que en esa ciudad se concentra la mayor cantidad de “nikkeis” del mundo, por eso esta cocinera que, paradojas aparte no ha estado en la Amazonia pero si en Japón, consigue vincular estas gastronomías. Rizzo cuenta que  encontró un paralelismo entre un dashi con champiñones y miso que bebió en las montañas del país asiático con el “Tacacá” una caldo en el que se infusiona hierba bambú (lo mismo que ocurre con el alga kombu del dashi) y en el que se diluye el Tucupí una pasta fermentada, en este caso, no de soya como el miso sino de zumo de mandioca.

Uno de los platos de Rizzo tuvo a la remolacha como hilo conductor, la chef recordó que la remolacha solía ser usada por los indígenas para tratar picaduras pues confían en su vínculo con la sangre, el plato: un hojaldre hecho de esta verdura con una mousse de anchoas con la intención firma de buscar el contraste dulce y salado o como ella ha dicho de “mar y montaña”.

 

Milhojas de remolacha con mouse de anchoas

También la cocinera habló de la Araruta una fécula que ha integrado a su cocina  y con la que se suele hacer el “mingao”, base de las papillas infantiles, por eso descata su dejo lácteo. Con el mingao la chef propone un paralelismo con las “migas” españolas y se aventura con una farofa que se luce con diferentes aceites.

La cocinera se despidió con una frase dedicada a lo que ocurre con su país en la actualidad: “Brasil de la mano del capitalismo feliz, somos conquitadores y conquistado, el esclavo y el verdugo, el rico y el pobre, viva nuestra naturaleza.”

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