Lo que pensé que era imposible ocurrió, pasar por Lisboa sin comer Pasteis de Belem. Fue un viaje fugaz y con pocas fuerzas por parte de mis compañeras de recorrido para hacer algunas paradas que yo hasta entonces conisderaba obligadas, es que nada como instalarse a degustar esa tartaleta etérea llena de crema de huevos que muy bien que se guarden tan secretamente la receta pues desvelarla le restaría parte de su encanto a Lisboa, una ciudad tan cerca y tan lejos de Madrid.
Desde que conocí a Fabio del blog Lisboando no hago más que imaginarme una ruta meramente gastronómica por esta ciudad (aunque se me hará difícil renunciar a echarme en la arena de Cascais) y especiamente fantaseo con una tarde tomarme un té junto a un Pão-de-ló o el bizcocho “de ida y vuelta”, el mismo que llevaron los portugueses a Japón a su llegada en el siglo XVI, una delicia dedicada sólo para paladares privilegiados en vista de lo costoso que resultaba el azúcar, la harina y los huevos para ese entonces en el país del sol naciente.
Confieso que en Japón siempre encontraba uno de estos bizcochos (o parecidos) y que los devoré siempre que podía en su versión con matcha (la harina de té verde). Si bien es cierto que algunos dulces japoneses me gustan debo decir que nada como la pastelería occidental (especialmente la europea) interpretada por los japoneses. Esta vez no pude entrar a Castella do Paulo este templo lisboense prueba del viaje que emprenden algunos platos, pero prometo volver a convertirme en espectadora de este espectáculo (también sirven cocina casera japonesa) y seguro que el Pão-de-ló seguro que aguanta más un viaje a Madrid que los Pasteis de Belem que si no son recién hechos calienticos pues pierden su encanto.
Castella do Paulo es el nombre del establecimiento y queda en la Rua da Alfândega 120, una calle con la que es muy fácil toparse si se camina un poco por el centro de esta ciudad.
Comida casera japonesa en Lisboa, un capítulo especial para mi investigación sobre el mundo Nikkei, imperdible este rincón, por eso y muchas cosas más a Lisboa volveré, volveremos.


