Si hay lugar impresionante para los que nos gustan los showcooking, lanzamientos y fiestas afines es el Kitchenclub de General Pardiñas, es impresionante cómo un taller de coches fue transformado en un espacio en el que mínimo dan ganas de quedarse a vivir. Yo es que cada vez que voy me imagino algo más descabellado, la ultima vez una fiesta de niños con un colchón hinchable en el medio mientras los papis cocinaban en la zona de atrás, como es acristalada, perfecto para mantenerlos vigilados. La ultima vez que fui a KC fue a propósito de un curso que me dejó boquiabierta, el de Iban Yarza sobre panadería sueca. Si hay alguna panadería en la cual detenerse seriamente es esta.
Yarza que además es un comunicador brillante, de hecho, me enorgullece decir que también es periodista, habla como un actor, es encantador y nos hizo un recorrido maravilloso por sus libros, por sus experiencias personales, por los ingredientes que habitualmente se usan en ese país y sobretodo por sus recuerdos pues según nos contó estuvo en una granja aprendiendo.
Nos paseó por panes con cortezas que parecen imposibles, oscuras, duras, como súper quemadas que sin embargo resultaban una delicia, también por otros que resultaban blandos en cuanto a textura pero duros para el paladar por sus sabores tan rústicos, tan genuinos. Este es un “ejemplar” de la Isla de Gotlan. ¿A qué tiene un nombre muy literario?
De hecho nos contó que en Suecia era habitual conseguir algunos incluso casi carbonizados. Este mostraba un contraste muy interesante con su sabor interior pues tenía notas de anís, hinojo y dulce de miel de caña y la “humedad” del yogurt.
También hicimos algunos con una textura más cercana a lo que conocemos en España pero con un sabor menos complaciente y con toques ácidos muy marcados. Esta fue una versión de Pan de centeno muy revelador de su preparación a partir de masa madre.
También unos menos habituales en España como esta especie de galleta, en Suecia conocido como Pan crujiente de invierno, también con hinojo y miel.
Lo mejor: los rollos de canela y de cardamomo, me comería cientos de esos, parecen tan sencillos pero tienen ese punto de magia. Un secreto revelador: el cardamomo molido, mmmm, no pude esperar que se enfriaran. La verdad es que si bien algunos panes nos explicó Iban estarían mejor unos días más tarde yo no pude esperar, quería devorarlos inmediatamente. Una tarde muy especial, en compañía de gente que deja su ego de lado y se pone en manos de la alquimia Cada minuto que pasaba me recordaba de mi amigo Juan Carlos Bruzual, panadero venezolano que tiene como mantea una frase: “quien no cree en la magia, nunca ha hecho pan“.
Yo que no tenía el nivel del grupo, unos expertos y con tiempo conviviendo, alimentando y estudiando sus respectivas masas madres, lo disfruté mucho, súper recomendado para los que les guste meter las manos en la masa.












































